La canción que os propongo hoy es un pelín añeja.
El título original es Les moulins de mon coeur, o eso quiero pensar; no me imagino a Michel Legrand componiendo en origen en inglés
Michel Legran es el responsable de una serie de bandas sonoras cuando menos eclécticas que van desde Los paraguas de Cherburgo a Nunca digas nunca jamás, pasando por Yentl o por El caso de Thomas Crown
La canción que os presento hoy forma parte de la banda sonora de esta película que, en 1968 (año de cosecha excelente…) dirigió Norman Jewison.
En 1968, Jewison dirigió a Steve McQeen y Faye Dunaway en una historia de lo más interesante.
La Dunaway se pasaba más de media película intentando pillar a McQeen, que si de normal ya era lo más interesante que se veía en pantallas y fuera de ellas, es esta película interpretaba a un ricacho aburrido de todo con ganas de fiesta. Hasta yo niña de biberón por aquel entonces me hubiera decidido a perseguirle .
La canción que os presento ganó el Óscar a la mejor canción original en el ’68, y desde entonces se han grabado multitud de versiones. La última se la “debemos” a Eva Mendes en un anuncio de perfume.
Las más escuchadas probablemente sean las de Noel Harrison o la de Barbra Streisand, o la del mísmisimo Sting para el remake que John McTiernan hizo con Pierce Brosnan y Rene Russo.
Yo sin embargo me quedo con la que grabó Sharleen Spiteri.
Espero que os guste tanto como a mi.





