Como veis últimamente no dedico mucho tiempo a mantener actualizado el blog. Inconvenientes de los horarios modernos, la pereza y la multitud de intereses; es lo más complicado de querer saber de mucho, no tienes tiempo para nada
Lo cierto es que hoy me he quitado una espinita que tenía clavada hace tiempo.
El pan es el alimento base de la dieta mediterránea. Fuente de Hidratos de carbono, minerales y vitaminas y terriblemente fácil de hacer. Está presente en multitud de formas y sabores en todas las cocinas de la ribera del mediterráneo y tiene variantes muy interesantes en el centro y el norte de Europa.
Después de haber oído un montón de veces historias de como mi abuela María, la del Maicero, preparaba pan todas las mañanas para todos los trabajadores del cortijo y toda la familia, preparar pan para los míos era una asignatura pendiente desde hace tiempo.
La receta base la he tomado del blog La cocina de Auro, aunque hay recetas múltiples con todas las variantes del mundo. He hecho un pan blanco con harina de trigo muy de andar por casa, aunque en proyecto están los panes de centeno, de espelta o el de maiz, incluso el de molde.
En los tiempos en que vivimos, es importante saber hacer pan, quién sabe cuando tendremos que recurrir a esta ciencia
Ingredientes:
- 750 gr de harina de fuerza
- 20 gr de Levadura fresca. Yo la he comprado en un horno artesano que hay cerca de mi casa. Es un ingrediente barato y versátil
- 450 cc de agua tibia
- Una cucharada de sal
Preparación:
- Tamizamos la harina con la sal formando una montaña. Por otro lado mezclamos la levadura con el agua templada. La temperatura no debe superar los 40º, o mataremos al fermento vivo.
Una vez reposada la levadura con el agua, hacemos un volcán en la harina y añadimos el agua y vamos mezclando con las manos. Esta parte es muy divertida si teneis ayudantes jóvenes. Eso sí, debeis estar dispuestos a limpiar harina de toda la cocina.
Una vez mezclados bien los ingredientes he dejado reposar la masa en un cuenco tapada con film de cocina durante una hora, ha sido algo más de tiempo, lo cierto es que la masa ha doblado su volumen.
Después de la primera fermentación, sacamos la masa del cuenco, espolvoreamos la superficie de trabajo con harina de trigo y a amasar. En esta fase siguiendo los consejos que he leído por ahí tras amasar sobre la mesa, he ido estirando la masa con la palma de la mano. Parece ser que esta forma de amasar contribuye a que el pan sea más esponjoso , eso espero porque han sido 15 minutos muy divertidos con ayuda de mi hija. 
Tras este amasado hemos dejado el pan en un cuenco tapado con film, y hemos limpiado otra vez la cocina. No os imaginais cuánta harina se cae a todas partes…
Se deja fermentar de nuevo la masa unos 40 minutos, de nuevo hasta doblar su tamaño, y transcurrido es tiempo se vuelve a amasar; siempre asegurándonos de que la superficie está cubierta de harina.
Tras la segunda fase de amasado, hemos cortado en dos piezas la masa. Una la hemos moldeado con forma de bollo redondo y la otra como barra alargada.
Hemos hecho unos cortes con un cuchillo, y hemos dejado reposar otros 40 minutos en la bandeja del horno tapados con un trapo limpio.
Mientras he puesto a precalentar el horno a 200º, con un recipiente con agua en la parte baja.
El recipiente asegura una humedad constante que garantiza la formación de corteza en la pieza que horneas.
Cuando las dos piezas han doblado volumen, las he introducido en el horno donde han estado 20 minutos. Ha sido necesario vigilar cada cierto tiempo, aunque al final el resultado ha sido bastante satisfactorio.
Mis chicos han cenado esta noche bocatas y aseguran que estaban bastante sabrosos…



